miércoles, 20 de febrero de 2008

En el medio del festival


Sintiendo que en los medios de comunicación nacional se viene una semana dedicada casi de forma exclusiva a la faramalla festivalera, creo que es necesario recordar cuál es el rol de estos medios en la sociedad, para que no nos pille volando bajo tan espectacular espectáculo. A continuación expondré el fragmento de un trabajo presentado en el curso de “Discurso y Comunicación” que, tomando el caso ejemplar de Televisión Nacional de Chile, pretende explicitar sus prácticas y, en definitiva, intenta que el lector, como sabio descifrador de sus líneas, tome conciencia cuan formateador puede ser un medio de comunicación…. Porque Viña tiene Festival.





Los medios como (re)productores de la realidad, el caso de TVN.





De acuerdo a las Orientaciones Programáticas de TVN esta institución se declara como “un medio televisivo que se concibe como un servicio público pluralista, objetivo y abierto a la sociedad” a partir de lo cual podemos precisar ciertas incongruencias discursivas, las cuales se desmenuzaran a continuación buscando demostrar como los medios de comunicación y particularmente la TV (tomando como caso ejemplar a TVN) tiene la capacidad de (re)producir la realidad sin que muchas personas siquiera se detengan a pensar lo que esto significa.

Al ser un medio de comunicación pluralista nos está diciendo que en su señal y en sus respectivos programas tienen cabida las distintas visiones que pueden existir dentro de una sociedad con respecto a la misma, en palabras de la Línea Editorial de TVN “No pretende desconocer ni mucho menos ocultar la diversidad de la sociedad y los distintos enfoques de quienes viven esos mismos valores de distinta manera”. Esta paradoja discursiva, la pluralidad de quienes viven esos mismos valores de distinta manera es lo que la señal de derecho público y empresa autónoma del Estado representa y busca re-producir.

Este contrasentido es la condición de posibilidad de la emergencia de una institución totalitaria que invisibiliza las condiciones de dominio, haciendo creer que los distintos sujetos son libres y autónomos en su pensar, decir y crear; pero lo que realmente está haciendo es cancelar la deliberación y extirpar la verdadera diferencia y, con esto, preservar para sí el monopolio de un lenguaje particular: la violencia. Al negar el pensar, el totalitarismo cercena las palabras, enmudece a los sujetos, provoca una ontologización lo cual conlleva a la naturalización o normalización de un estado y orden de las cosas. Las personas terminan por vivir en una realidad que les crea el dispositivo de poder que es el medio de comunicación.

Al catalogarse de “objetivo”, o sea, que existe fuera del sujeto que ve un hecho, se otorga imparcialidad. Está queriendo decir que, al decir está diciendo la verdad tal cual es, sin ninguna influencia externa y, por lo tanto, al enunciar la verdad el que realiza el discurso es “la” verdad misma. La verdad es, según Foucault, “el conjunto de procedimientos reglamentados por la producción, la ley, la repartición, la puesta en circulación, y el funcionamiento de los enunciados”. Los sistemas de poder son aquellos que producen el discurso de la verdad y a la vez la ostentan y por lo tanto se re-producen a si mismos en su lugar.

En toda sociedad la producción del discurso está a la vez controlada, seleccionada y redistribuida por cierto número de procedimientos que tienen por función conjurar sus poderes y peligros. Existen tres grandes sistemas de exclusión que afectan al discurso, estos son la palabra prohibida, la separación de la locura y la voluntad de verdad; siendo esta última la dimensión más importante ya que las dos primeras se subordinan a esta. Justamente es esta voluntad de verdad la que se adjudican los medios de comunicación y en este caso TVN al indicar que su discurso es objetivo, y por lo tanto sin ningún otro interés que el de mostrar las cosas tal cual son, está queriendo instalar un velo de alquitrán en las miradas de los espectadores para así evitar el vislumbramiento de su deseo o ejercicio del poder, por lo tanto la voluntad de verdad lo que hace es camuflar la verdad del poder y esconder, además, esta relación incestuosa.

Al obstruir el deseo de poder, los medios de comunicación mantienen a la población común a raya. Hacen que se identifique con lo que el poder quiere que se identifique, evita cualquier posible organización de parte de la población en contra de los que ostentan el poder, fracturando su estructura, creando a personas que no se identifican con su clase, los cuales se encargan de resguardar los intereses de quienes tienen el poder sin ser ellos parte de este. Pero estos mecanismos el poder no los ejerce de manera represiva, lo que hace que la voluntad de este poder sea aceptada es que no pesa solamente como una fuerza que dice no, sino que de hecho la atraviesa, produce cosas, induce placer, forma saber, produce discursos; es preciso considerarlo como una red productiva que atraviesa todo el cuerpo social más que como una instancia negativa que tiene como función reprimir. Los medios de comunicación, indican que es lo que se debe hacer o decir, educan a la población a su antojo y todo esto lo hacen de manera “divertida”, entregándoles el espectáculo que gustan ver, gusto que el mismo poder ha moldeado y desarrollado.

Entonces, cuando TVN se califica como “un medio televisivo que se concibe como un servicio público pluralista, objetivo y abierto a la sociedad”, lo que está haciendo es abrir las puertas de sus estudios para que por delante de sus cámaras desfile la sociedad de mismos que la misma señal a creado, por lo tanto este medio de comunicación narra lo idéntico que produce y re-produce. Muestra a los espectadores “los distintos enfoques de quienes viven [los] mismos valores de distinta manera”, estos valores son los sentidos de verdad que son la condición para la formación y el desarrollo del capitalismo neo liberal.