jueves, 15 de mayo de 2008

Reformas Neoliberales: La Crisis Sindical


La filosofía política neoliberal concibe que la organización social más eficiente se lleva a cabo por medio de la autorregulación del libre mercado, es decir, son las fluctuaciones de la oferta y la demanda las que organizan la vida de las personas. Este modelo económico comenzó a ser instaurado en Chile a partir de 1973, el Golpe de Estado fue el punto de inflexión que permitió la verdadera transición política que ha sufrido –literalmente- nuestro país.

El sistema político autoritario se puso como objetivo devastar los movimientos sociales, lo cual propició un nuevo esquema de relaciones sociales el que se basaba en la iniciativa privada y el desarrollo imparable del mercado, donde priman los componentes individualistas y adquisitivos por sobre los componentes asociativos y expresivos. Esto fue reforzado con la institucionalidad jurídica laboral de carácter represivo la cual tuvo gran impacto en la capacidad de organización y en las acciones del sindicalismo, esto último debido a la desarticulación del Código del Trabajo.

La administración económica del régimen militar planteo que la ley laboral existente en Chile, desde 1925, impedía el correcto desarrollo económico del país ya que le otorgaba mucho poder a los sindicatos, para el neoliberalismo, en palabras de Salazar, era “una interferencia “perversa” en las leyes del mercado”. Surge entonces un plan “modernizador”, impulsado por José Piñera desde la cartera del Trabajo, el cual buscaba reglamentar los contratos de trabajo, los sindicatos y sus negociaciones colectivas.

La modificación más importante que toca al movimiento sindical es la que guarda relación con la constitución de más de un sindicato por empresa, lo cual provocó que la organización sindical se tornara más compleja en comparación con el tipo de organización anterior en la cual solo podían existir dos sindicatos por empresa, uno de los obreros y el otro de los empleados, esto provocaba una organización más expedita y ampliaba la capacidad negociadora.

Se estableció, además, la creación de cuatro tipos de sindicatos, de los cuales solo el primero que se apuntará podía negociar con la empresa y tenía el derecho de poder llevar a cabo una huelga “legal” para esto, el resto de los sindicatos solo existirían como una organización de trabajadores sin derecho a la negociación. Los cuatro tipos de sindicatos son:
1) Sindicato Empresa. El cual agrupa a trabajadores pertenecientes a solo una empresa.
2) Sindicato Interempresa. El cual agrupa a trabajadores pertenecientes a varias empresas.
3) Sindicato Eventual. El agrupa a trabajadores que tengan un trabajo transitorio, como pueden ser los temporeros(as) y obreros de la construcción.
4) Sindicato de Trabajadores Independientes. El cual agrupa a trabajadores que generan ingresos de forma autónoma.

Es posible apreciar que no existía una represión total o visible con respecto a la organización sindical pero si una desarticulación a la orgánica de los trabajadores, lo cual trajo como consecuencia la casi nula organización.

Otro cambio que afecta a la organización de los trabajadores es la apertura al exterior de la economía Chilena. Con la disminución de los aranceles a la inversión extranjera, sectores con un gran poder de sindicalización como lo fue la Industria Nacional y el Sector Público comienzan a sufrir las devastadoras consecuencias de esta nueva política, con lo cual entran en crisis los empleos tradicionales. Al surgir nuevos sectores de trabajo, como pueden ser las salmoneras, temporeros y servicios; se comienza a perder la cultura y la tradición sindical.

Otra importante modificación fue la que se llevó a cabo con los contratos de trabajo. En este aspecto el principal hecho, que marca hasta hoy en día el desarrollo laboral de los trabajadores, es la supresión de la ley 16.757 promulgada el año 1968 la cual regulaba la expansión y desarrollo del subcontrato ya que excluía a la subcontratación de las labores inherentes a la producción principal de la empresa y, también excluía, las labores de reparación y mantención de equipos necesarios para la producción de la empresa. La empresa, entonces, solo podía subcontratar personal en un giro determinado.

Esta reestructuración productiva dejó el campo libre a la subcontratación de personal lo cual permitió que trabajadores subcontratados participaran en los principales procesos productivos de una empresa, sino en la mayoría de estos procesos. Esto permitió al empresariado abaratar el costo que se tiene para con los trabajadores y, a consecuencia y como siempre, elevar el nivel de plusvalía. Este era solo el comienzo, hoy en día podemos ver sus consecuencias en el caso ejemplar de la industria cuprífera y, si no se realizan prontas reformas laborales, la crisis se intensificará.