
martes, 10 de junio de 2008
Radio Insomnio

martes, 3 de junio de 2008
¿Qué va a pasar cuando facebook pase de moda?

Pero, pensándolo bien, no es porque ya no quiero hablar con ellos que no los acepto. Es, en realidad, por lo que se viene después. Como todo, lo nuevo está destinado a envejecer, así como la epístola fue reemplazada por los teléfonos y, después, el e-mail se tomó la dulce venganza, reivindicando el intercambio epistolar, igualmente como tener fotolog o Blog ya casi no sirve de nada, de la misma forma el facebook tiene fecha de caducidad. Y, entonces, ¿qué va a pasar en ese momento?, ¿Qué va a pasar cuando nos demos cuenta que esas personas que estaban en nuestro, a veces olvidado, pasado arribaron a nuestro presente solicitando una nueva bofetada?, ¿Qué va a pasar cuando nos demos cuenta que esas personas se debieron quedar donde estaban?... en el pasado.
jueves, 22 de mayo de 2008
Positivismo o Fenomenología

La manera de conocer los hechos sociales, entregada por el positivismo, es decir, por Comte, Spencer (no tunik), Durkheim y, hasta, Parsons; ha sido la de entender esta “realidad” como una cosa. Una estructura exterior, institución en el momento universal, que existe anterior a nosotros, y que seguirá existiendo, la cual nos coacciona, es decir, nos dice que hacer, sentir y pensar; es decir una institución que no tiene momento instituyente más bien es siempre instituida. Los hechos sociales del positivismo pueden ser explicados por una relación causa-efecto (como en la física), pueden ser medidos y sus resultados comprobados, son concebidos como objetos que pueden ser apropiados por el sujeto. El positivismo busca tecnificar los procesos con el fin de controlarlos, utiliza una racionalidad instrumental (causa-efecto) para lograrlo.
En el positivismo no existe el momento de la critica puesto que este método no nos permite ver lo que existe antes de la constitución del hecho social, no tiene la intención de mostrar el momento particular de la institución, su bacanal, su violencia instituyente. Y, como ya deben saber aquellos adiestrado en las artes de la Investigación, para conocer debemos dilucidar los límites internos que dan lugar al surgimiento de un hecho, es decir, lo que hay previo al momento universal de la institución, la relación intersubjetiva, en definitiva, comprender el fenómeno. En la fenomenología lo que existen son los fenómenos, los cuales pueden ser descritos para su posterior comprensión. La fenomenología permite contrariar la hegemonía de los investigadores positivistas en tanto permite combatir el positivismo de manera teórica, política y práctica. Hace posible una oposición al poder positivista donde el afán objetivista, que busaca estudiar las cosas mismas, oculta lo que se estudia. La cuestión está, entonces, en estudiar lo que hace posible un hecho social, las luchas, siempre de poder, que dan lugar a las instituciones, lo que Marx, tan lucidamente (no podía ser de otra forma si hablamos de Marx), denominó “el motor de la historia”, las contradicciones intersubjetivas: el fenómeno.
Antes de terminar necesito aclarar algo. Nótese la letra “I” mayúscula que da comienzo a la palabra “Investigación”, ésta la utilizo para hablar de aquel estudio que tiene un rango de crítica y no a la que se forma en las filas del positivismo más descabellado como pude ser la que llevan a cabo instituciones tan fascistas como la PUC o la UDP, las cuales adiestran a los pobres alumnos (no estudiantes, ustedes sabrán porqué) en la técnica de la tautología teórica y la técnica práctica. Una anécdota: yo estudio en una universidad pequeña, periférica, siempre en crisis, con intensiones de crítica, digo “con intensiones” porque ninguna institución cumple su discurso, sino que, más bien, con éste oculta su verdadero propósito (me reservaré, por el momento, cual es el “verdadero” propósito que oculta). Entonces yo, estudiante (no alumno, ustedes sabrán porqué) adiestrado más en la teoría que en la técnica, me encuentro, en las calidas calles de Ñuñoa, con un alumno de sociología de una universidad que adiestra a los estudiantes, sobre todo, en las técnicas del método científico, que conocía desde antes que militara en la vereda del positivismo más acérrimo. Entre las cosas que conversamos nos fue imposible no hablar de la profesión, me contó con entusiasmo que había terminado ya su tesis y que había llegado a resultados “revolucionarios”. Básicamente “descubrieron” (él y su compañero, también alumno) que lo que se “enseñaba en los colegios, es decir, el contenido educativo de éstos, de una comuna con bajos ingresos era completamente contrario a las necesidades que tenían los jóvenes de la misma”. Es decir, que la educación impartida no era la que necesitaban las personas sino que, más bien, era la que necesitaban enseñar desde los sectores que crean las políticas educacionales, es decir, las clases dominantes. Escuché esto, no con las mismas palabras claro está, y no pude hacer otra cosa que sonreír. “¿Resultados revolucionarios?” De leer a Marx, Grarmsci, Foulcoult, Zizek, Bourdieu, Benjamin, Freud y tantos otros, ni hablar, menos de (manejar y no solo conocer) conceptos como lucha de clases, ideología, poder, campo, habitus, institución, síntoma, etc. Era mejor hacer encuestas, procesar la información y mostrar los resultados, por supuesto, revolucionarios. Es por esto que a la Investigación crítica le pongo la “I” mayúscula y a la otra, de manera despectiva y arrogante, la llamo simplemente investigación. Y, cuando pienso que un profesional salido de estas universidades aludidas tendrá una mayor cotización dentro del mercado laboral que lo que podré tener yo, estudiante de una universidad periférica, con un dejo de rabia, le llamo investigación Tautológica. En todo caso, espero no haber entendido bien las conclusiones de la investigación revolucionaria y que solo haya servido como caricaturización de lo expuesto… por el bien del campo.
jueves, 15 de mayo de 2008
Reformas Neoliberales: La Crisis Sindical

El sistema político autoritario se puso como objetivo devastar los movimientos sociales, lo cual propició un nuevo esquema de relaciones sociales el que se basaba en la iniciativa privada y el desarrollo imparable del mercado, donde priman los componentes individualistas y adquisitivos por sobre los componentes asociativos y expresivos. Esto fue reforzado con la institucionalidad jurídica laboral de carácter represivo la cual tuvo gran impacto en la capacidad de organización y en las acciones del sindicalismo, esto último debido a la desarticulación del Código del Trabajo.
La administración económica del régimen militar planteo que la ley laboral existente en Chile, desde 1925, impedía el correcto desarrollo económico del país ya que le otorgaba mucho poder a los sindicatos, para el neoliberalismo, en palabras de Salazar, era “una interferencia “perversa” en las leyes del mercado”. Surge entonces un plan “modernizador”, impulsado por José Piñera desde la cartera del Trabajo, el cual buscaba reglamentar los contratos de trabajo, los sindicatos y sus negociaciones colectivas.
La modificación más importante que toca al movimiento sindical es la que guarda relación con la constitución de más de un sindicato por empresa, lo cual provocó que la organización sindical se tornara más compleja en comparación con el tipo de organización anterior en la cual solo podían existir dos sindicatos por empresa, uno de los obreros y el otro de los empleados, esto provocaba una organización más expedita y ampliaba la capacidad negociadora.
Se estableció, además, la creación de cuatro tipos de sindicatos, de los cuales solo el primero que se apuntará podía negociar con la empresa y tenía el derecho de poder llevar a cabo una huelga “legal” para esto, el resto de los sindicatos solo existirían como una organización de trabajadores sin derecho a la negociación. Los cuatro tipos de sindicatos son:
1) Sindicato Empresa. El cual agrupa a trabajadores pertenecientes a solo una empresa.
2) Sindicato Interempresa. El cual agrupa a trabajadores pertenecientes a varias empresas.
3) Sindicato Eventual. El agrupa a trabajadores que tengan un trabajo transitorio, como pueden ser los temporeros(as) y obreros de la construcción.
4) Sindicato de Trabajadores Independientes. El cual agrupa a trabajadores que generan ingresos de forma autónoma.
Es posible apreciar que no existía una represión total o visible con respecto a la organización sindical pero si una desarticulación a la orgánica de los trabajadores, lo cual trajo como consecuencia la casi nula organización.
Otro cambio que afecta a la organización de los trabajadores es la apertura al exterior de la economía Chilena. Con la disminución de los aranceles a la inversión extranjera, sectores con un gran poder de sindicalización como lo fue la Industria Nacional y el Sector Público comienzan a sufrir las devastadoras consecuencias de esta nueva política, con lo cual entran en crisis los empleos tradicionales. Al surgir nuevos sectores de trabajo, como pueden ser las salmoneras, temporeros y servicios; se comienza a perder la cultura y la tradición sindical.
Otra importante modificación fue la que se llevó a cabo con los contratos de trabajo. En este aspecto el principal hecho, que marca hasta hoy en día el desarrollo laboral de los trabajadores, es la supresión de la ley 16.757 promulgada el año 1968 la cual regulaba la expansión y desarrollo del subcontrato ya que excluía a la subcontratación de las labores inherentes a la producción principal de la empresa y, también excluía, las labores de reparación y mantención de equipos necesarios para la producción de la empresa. La empresa, entonces, solo podía subcontratar personal en un giro determinado.
Esta reestructuración productiva dejó el campo libre a la subcontratación de personal lo cual permitió que trabajadores subcontratados participaran en los principales procesos productivos de una empresa, sino en la mayoría de estos procesos. Esto permitió al empresariado abaratar el costo que se tiene para con los trabajadores y, a consecuencia y como siempre, elevar el nivel de plusvalía. Este era solo el comienzo, hoy en día podemos ver sus consecuencias en el caso ejemplar de la industria cuprífera y, si no se realizan prontas reformas laborales, la crisis se intensificará.
martes, 29 de abril de 2008
La opinión de la semana después

No hay que olvidar que el TC lo que hace es velar porque la constitución política de la república no se pase a llevar (Cáp. 7 de nuestra constitución política). Pero se da una paradoja, por un lado debe defender el derecho constitucional a la vida del que está por nacer (Cáp. 3, Art. 19, Nº1) prohibiendo la entrega en los consultorios de una píldora supuestamente abortiva y, por otro lado, debe defender el derecho a desarrollar cualquier actividad económica (Cáp. 3, Art. 19, Nº21), es decir, el libre mercado, por lo que el mismo TC que prohíbe la entrega gratuita en el sistema publico de salud de la píldora ni siquiera se pronuncia acerca de su comercialización en el sistema privado, en las farmacias, y, de hecho, se puede comprar sin problemas.
Existe una larga discusión sobre si la píldora es abortiva o no. Esta pelea tiene como base la duda, tanto religiosa como científica, acerca de cuando se inicia la vida. Esta píldora se utiliza 72 horas después de la relación sexual, cuando el cigoto, es decir la célula única formada por la unión del espermatozoide y el óvulo, comienza a dividirse en dos células, éstas en cuatro, luego en ocho y así sucesivamente hasta constituir una esfera celular hueca llamada mórula, por su parecido a las moras, donde ciertos curas han tenido la dicha de ver el alma. Aquí aún no se desarrolla el corazón (para los más románticos), el cerebro (para los más racionales) ni el sistema nervioso (para los más histéricos) ya que estos comienzan recién a formarse después de la tercera semana de gestación. Si esto es vida entonces la píldora efectivamente es abortiva. A mi parecer, y lo digo desde la vereda de los que no apoyarían un aborto sino es por una razón realmente de peso (digo “no apoyaría” y no digo “prohibiría”), la vida comienza cuando quien carga con el embrión se da cuenta que lo trae, es decir, cuando el aspirante a ser humano interactúa con su madre, cuando ésta siente que está embarazada y no antes.
Esta discusión no la vamos a resolver ahora, de hecho es un misterio, su respuesta es tan incierta como definiciones de “vida” pueden existir. Lo que nos debe dar que pensar es el desequilibrio que existe entre los representados y sus representantes. Como unos pocos se arrogan el derecho a decidir por todos (¿eso no es dictadura?). Como los representantes coartan la libertad de elegir lo que las personas, informadas, quieran hacer con sus cuerpos, con su vida. Como el poder muestra su implícita bio-política y como sale a relucir la desarticulación de la sociedad civil que no proyecta siquiera la opción de un plebiscito nacional (¡si, como si fuera democracia!) para decidir un tema que nos influye a todos y su descontento no pasa más allá de una tarde de marcha. Mientras la discusión no salga de los márgenes religiosos o científicos para acercarse a lo político nada de esto podrá cambiar y el debate seguirá estancado como lo está hace ya un tiempo.
martes, 22 de abril de 2008
Vademécum de lo que perdí

miércoles, 16 de abril de 2008
Estudiar El Trabajo

El hombre, no cabe duda, ha debido trabajar desde siempre, desde el momento que tuvo que trabajar para adaptarse y sobrevivir, hasta hoy que tiene que vender su fuerza de trabajo para el mismo fin que al comienzo. Pero el concepto de trabajo no siempre ha estado ligado a la venta de la fuerza de trabajo como pensamos hoy por hoy. Es necesario reivindicar el concepto y cargarlo de pura producción. El hombre debe asumir su realidad como tal, como productor por un lado de trabajo intelectual (ideas) y de trabajo físico (objetos) por otro (inicio de la división del trabajo), ya que todo lo que rodea al hombre es producto del hombre mismo. Por lo tanto la naturaleza es construcción del hombre, el hombre reproduce a la naturaleza y aludir a la naturaleza del hombre es utilizar un recurso que permite justificar el orden actual, decir que el hombre es egoísta por naturaleza es la forma de justificar la propiedad privada, la naturaleza del hombre por si misma no existe, sino que se crea una escena original –jamás presenciada por alguien- de manera retrospectiva para explicarnos que lo presente no puede ser sino que de la forma que es.
Es por esto que es digno y necesario estudiar el concepto de trabajo, porque es lo realmente humano, porque está rebosante en ideología, porque está enajenado y porque nuestro deber es historizar los conceptos que nos rigen para poder comenzar a regir, nosotros, de manera conciente a estos conceptos y a las instituciones que se valen de ellos para justificarse y reproducirse.
Porque no está de moda
martes, 8 de abril de 2008
¿Sueldo mínimo etico o máximo socialmente justo?

Patrañas. Todos los políticos y los empresarios saben muy bien que el mercado por si mismo no puede funcionar, es imposible que se auto-regule y esto se puede comprobar empíricamente en las crisis capitalistas en las cuales los bancos pidieron a gritos la intervención Estatal para poder salvarse de la debacle. En el capitalismo existe, ha existido y seguirá existiendo una relación incestuosa entre el Estado y el mercado, sino pregúntenle a los Milicos, a Lagos, a Somerville o, si buscan una respuesta derechamente sólida, a Federico Augusto. Los empresarios buscan ser felizmente libres mientras van ganando pero apenas comienzan a perder, o comienzan a ganar un poco menos, gritan buscando amamantarse de la madre patria.
Una economía exitosa, siempre para la gran empresa claro, necesita, a lo menos, de dos factores para sobrevivir: un desempleo que no supere el 10% ni baje del 4% y un sueldo mínimo justo, nuevamente para los empresarios, pero no deplorable para los trabajadores. El desempleo es necesario. Mantener un ejército de desocupados al acecho de un puesto de trabajo es una amenaza constante para los trabajadores que cuentan con una fuente estable de empleo y es un castigo ejemplar para los que sufren la cesantía. Por otro lado el sueldo mínimo es necesario para la manutención de la mano de obra. Su nombre no es casualidad e indica que es el dinero mínimo con lo cual un trabajador puede comer, pagar los servicios básicos, movilizarse de ida y vuelta a su trabajo, y sobrevivir diariamente. Y, si el trabajador cuenta con hijos podrá entregarles una educación deplorable a éstos para que sigan siendo mano de obra, “el estudio es lo único que te puedo dejar” ¿Qué hijo de clase trabajadora, o directamente baja, no ha escuchado eso?, sin contar la deuda por concepto de estudio que el futuro profesional deberá cancelar una vez egresado (que es parte integral de la herencia de la educación).
Los que ostentan el poder nunca dejaran de hablar con eufemismos, impidiendo así la posibilidad de develar las bases macabras del sistema dominado por los mismos. Un sueldo mínimo no puede ser ético porque el capitalismo es un modo de producción inhumano en tanto utiliza a los sujetos como instrumentos, cosificándolos, y la ética tiene como objeto la moral, facultad propiamente humana. Si la clase dirigente está de animo reformista debiese plantear la discusión a cerca de un salario máximo socialmente justo con respecto a la totalidad, con la intención de regular las ganancias desmesuradas que son las que amplían la brecha entre ricos y pobres que es, en definitiva, el problema intrínseco de la economía neoliberal. En definitiva, deberían dejar de mentir.
jueves, 3 de abril de 2008
Maldito

Es por esta razón que es fundamental sopesar ciertos conceptos a tomar en cuenta a la hora de explicarse ciertos fenómenos. Tales son: Modo de Producción, Enajenación, Cosificación, Fetichismo, Lucha de Clases, Poder, Instituciones, Síntoma, Trauma, Ideología, Discriminación, Critica… Pero, lo sé, hablar de esto siempre trae problemas, no me cabe duda que no está de moda y es, para muchas personas, una discusión añeja y obsoleta. Es mejor hacerse el imbécil.
Bueno ¿entonces qué? Hablemos de fútbol, vamos a tomar hasta borrarnos, saquémonos una foto y subámosla al facebook, cómprate un IPOD, ¿tu celular no tiene cámara? entonces no sirve, ahí tienes una semana de “fiestas patrias” para celebrar, discrimina al aborigen y sobre todo al peruano clandestino, pero respeta a tu jefe, ojala trátalo de usted y háblale un tema que tu creas que es interesante para él (recuerda que él te da trabajo y el clandestino que viene del norte te lo quita); ¡fin de mes! ¿te pagaron?¿pagaste las deudas?, trata de pagarlas al día mira que Mr. Falabella sin tu paga no pasa el mes. Produce y consume, no te enfrasques en discusiones innecesarias con términos obsoletos como “lucha de clases”, “ideología dominante”, “Burguesía y Proletariado”. Todo eso ya pasó, arribamos a la “era de la información”, estamos en la globalización donde las oportunidades son iguales para todos, donde todos estamos conectados.
Pero, no hay que olvidar que, ser un esnobista social es lo sintomático del discurso ideológico que deja relucir lo desinformada que está esta actual “sociedad del conocimiento” e, irónicamente, lo analfabeta de esta “era de la información”. Los encargados de la transición social, capitalistas y burócratas, gracias a una fulera democracia representativa se han encargado de ocultar todo rastro de la lucha de clases, antes reprimida con las armas, como en la mayoría de América Latina; seduciendo e integrando a los sujetos al consumo, creándoles intereses y necesidades y, sobre todo, vigilando e infundiendo miedo. Pero esto que importa si total ahora somos libres, ya no nos amenaza el demonio rojo ni vivimos bajo una dictadura sangrienta y, por si alguien no se había enterado, la transición a la democracia ya terminó: Somos Libres!
Un pequeño detalle que casi me olvidaba. Nuestro concepto de libertad tiene que ver con la concepción burguesa de ésta. La libertad que actualmente predomina, en la globalización neoliberal, es nada menos que la libertad de poder vender o no la fuerza de trabajo –proletariado- a quienes poseen los medios de producción –burguesía-, para así, posteriormente, consumir, siempre tan libremente, lo producido. Sería permisible, entonces, referirnos a este tipo de “libertad” con otra palabra que le viene mejor: chantaje. Va, pero se me olvidaba, estos términos están ya obsoletos, hablar y leer esto es de malditos, amargados e infelices desfasados y resentidos… ¿Cuándo juega el Colo?
miércoles, 26 de marzo de 2008
A Javier

Ya lo hiciste, tomaste la decisión más compleja y radical que cualquier sujeto puede tomar, esa que tiene que ver con el parar de vivir. Creo, de igual forma, que cada uno de nosotros te ayudó a tomarla, sin saberlo te apoyamos, desde hace ya varios años que caminábamos al lado tuyo, sin que tu lo notaras ni menos nosotros, en dirección a ese bendito-maldito tren para, con nuestra ausencia, despedirte. Esa maquina, no me cabe duda, fue tu huida, tu fuga, tu odio, tu ira… Tu Libertad.
miércoles, 19 de marzo de 2008
El giro cultural (Parte 3)

La teoría de los nuevos movimientos sociales
La relación autoritaria del Estado para con la sociedad civil trajo como consecuencias[1] la perdida de significación de la “conciencia democrática”, aumento de la inseguridad individual, angustia social, imposición arbitraria de pautas y limitación en los medios de comunicación. “La referencia al Estado y los vínculos con la política cambian dramáticamente para los actores sociales particulares, llegando a ser más autónomos, más simbólicos y más orientados hacia la identidad y autoreferencia que a lo instrumental o reivindicativo”[2]. Es debido a este quebrantamiento de lo social es que los movimientos se reorientan en distintas esferas de lo social, la lucha apuntaría ahora más hacia lo cultural y social en vez que a lo económico o político, el concepto de totalidad se ve fragmentado.
Como se ha dicho en la primera mitad del siglo XX, en la sociedad moderna o industrial, las Ciencias Sociales estaban preocupadas de la estructura social, la totalidad, y por lo tanto su objeto de estudio y preocupación era el cambio de esta totalidad. Surge luego la sociedad postmoderna o postindustrial la cual ya no se organiza en términos tradicionales, sino que ahora las grandes estructuras sociales no existirían, es el fin de las clases y, por consecuencia, el sujeto social es distinto y funciona de acuerdo a problemáticas acotadas y pequeñas. Ahora las demandas no estarían centradas en los intereses políticos-económicos sino que, mas bien, se lucharía por la identidad.
Según Garretón[3] tanto la Globalización como el Cambio de Matriz Sociopolítica en América Latina han contribuido a la transformación del sujeto social. En primer lugar, la Globalización en cuanto a su influencia económica, por vía de los mercados, como comunicacional, por via de los medios de comunicación, información, redes virtuales y reales, e informática; que atraviesa al cuerpo social ha traído como consecuencias la desarticulación de los actores clásicos de la sociedad industrial, el surgimiento de identidades que su adscripción se basa en el sexo, la edad, la religión, la etnia; otra consecuencia es el vinculo pasivo y mediático entre las masas y la globalización, el surgimiento de los movimientos antiglobalización. El nuevo “tipo societal” tendría como ejes el consumo, la información y la comunicación y estos nuevos tipos de actores sociales serían: los públicos, las ONG’s, actores identitarios y los poderes fácticos, estos últimos pueden ser extrainstitucionales, como por ejemplo los grupos económicos, o institucionales, como por ejemplo los poderes políticos.
Con respecto al Cambio en la Matriz Sociopolítica, esta tiene que ver con la ruptura y desarticulación de la matriz clásica o nacional-popular planteada en lo que va del desarrollo del presente trabajo, existe un vacío dejado por la antigua matriz desarticulada por los autoritarismos militares en el cual se instalan diferentes sustitutos que impiden el fortalecimiento, la autonomía y el complemento entre los componentes de la matriz, es decir, entre el Estado y los diferentes actores sociales. Existen tres grandes tendencias que buscan instalarse en este vacío, en primer lugar está el neoliberalismo, el cual niega la política a partir de la modernización expresada en una política instrumental que sustituye la acción colectiva por la “razón tecnocrática” y rige la lógica del mercado, por otro lado y opuesto a la primera aparece la sociedad civil que impone, también, una visión crítica del Estado y la política a través de los principios identitarios y comunitarios; en tercer lugar, y entre estas dos tendencias contradictorias, se encuentra la visión más institucionalita del refuerzo del papel del Estado y la democracia representativa, la cual intenta evitar la destrucción de la sociedad a manos del mercado, los poderes fácticos o el individualismo de las reivindicaciones identitarias y corporativistas.
Se puede apreciar que existe una evolución histórica y, por lo tanto, también de las teorías de los nuevos movimientos sociales. Estas nuevas teorías cuestionan la rigidez de las teorías anteriores respecto a la concepción de los movimientos colectivos y su cuerpo común es la insistencia en la acción simbólica, en lo cultural e identitario. Se le entrega mucha importancia a la autonomía y a la autodeterminación de los sujetos, más que a la disputa por el poder. Existe una creciente centralidad de los valores postmodernos, en lugar de conflictos de clases surgen luchas más subjetivas las cuales tienen que ver con la etnia o el género, por ejemplo; existe una lucha por recursos simbólicos. Se problemática la fragilidad de las identidades, se piensa en identidades volátiles en lugar de grupos de conflictos con identidades duras y firmemente constituidas, existe una identidad en construcción. La ideologías o las demandas de los movimientos sociales se construyen socialmente de manera permanente y, por lo tanto, no estarían constituidas según la posición estructural de los sujetos, sino que, más bien, están construidas en procesos históricos. En lugar de mirar a los movimientos sociales como organizaciones rígidamente constituidas, auto referidas (como puede ser un sindicato), ahora son asumidas en forma de redes, es decir, una organización flexible y no articulada. En resumen, existe un cuerpo teórico con elementos comunes que se diferencian de las “viejas” teorías y que su objetivo es valorizar el papel de lo identitario y cultural.
Surgen, entonces, nuevos ejes, ahora de sentido, que orientan la acción colectiva de los sujetos. En primer lugar está la democratización política los cuales surgen desde los propios autoritarismos “el primero corresponde a las fundaciones democráticas, es decir, la creación de un régimen democrático en países donde nunca existió antes [...]. El segundo correponde a las transiciones, el paso a regímenes democráticos desde regímenes de dictadura [...]. El tercero corresponde a las reformas, es decir, procesos de extensión de instituciones democráticas desde el poder mismo”[4]. En segundo lugar está la Democratización Social concepto que es tomado bajo dos significados, en primer lugar como la redefinición de la ciudadanía la cual es entendida como “el lugar del reconocimiento y la reivindicación de un sujeto de derecho frente a un determinado poder”[5], poder que normalmente es el Estado pero también pueden ser los medios de comunicación o el medio ambiente. El segundo significado es la superación de la pobreza y la exclusión, es decir, ya no hay una lucha por cambiar la estructura sino que por integrarse a ella y ser valorado dentro de esta. El tercer eje es la reconstrucción de la economía nacional y su reinserción, este tiene que ver con la transformación de la matriz del estado como agente de desarrollo y que impulsaba un “desarrollo hacia adentro y la reinserción de la economía nacional en el proceso de globalización de la economía mundial”[6]. Y el cuarto eje es la reformulación de la modernidad a partir de la postmodernidad, es decir la desaparición de los meta-relatos donde existía una estructura que provocaba desigualdad, posición y lucha de clases, donde la sociedad se constituía por sujetos individuales y colectivos.
¿Está desestructurado lo Nacional-Popular?
En América Latina, actualmente, el proceso de El Evismo[7] en Bolivia puede relacionarse con como opera lo nacional-popular. Según Álvaro García L., el evismo es una estrategia de lucha por el poder la cual tiene tres etapas: 1987-1995 resistencia, 1995-2001 alianzas y 2001-2006 consolidación del poder. Esta estrategia está centrada en los movimientos sociales lo cual marcaría “una ruptura con las estrategias previas observables en la historia política continental y mundial”[8] ya que no pretende la representación política a través de la delegación de poderes sino que es “una proyección que busca de manera casi absoluta la auto-representación de los propios movimientos sociales”[9].
El evismo abarca el proceso político desde el movimiento social indígena, y es a partir de esta identidad acotada que se genera una identidad nacional. Lo que permite que se generalice esta identidad indígena es que es ante todo cultural y de carácter flexible, lo cual permite ir sumando segmentos y sectores más amplios se unan al proyecto. La propuesta indígena es “un nuevo modelo de nacionalismo expansivo, una nación multicultural que resalta la unidad en la diversidad”[10].
Para que un proyecto popular se vuelva nacional lo que realiza el evismo es una rebelión de un modo inclusivo, es decir, “incorpora la gran producción extranjera, tratando de dialogar con el mundo globalizado, pero girando todo en torno al núcleo indígena en términos políticos y a la pequeña producción familiar y comunal en términos económicos”[11]. La composición ideológica de este movimiento tiene la virtud de hacer dialogar el indianismo, lo nacional-popular, el sindicalismo y el marxismo; y poder, a partir de esto dominar el Estado y emprender la construcción de un modelo postneoliberal.
[1] Op. Cit. p. 78.
[2] Op. Cit. p. 11.
[3] Op. Cit. pp. 11-14.
[4] Op. Cit. pp. 14-15.
[5] Op. Cit. p. 16.
[6] Op. Cit pp. 17-18.
[7] García, A. El evismo: lo nacional-popular en acción.
[8] Op. Cit. p.26.
[9] Op. Cit. p.26.
[10] Op. Cit. p. 28.
[11] Op. Cit. p. 28.
sábado, 15 de marzo de 2008
El proceso político en América Latina (Parte 2)
El siguiente posteo es el segundo de un total de tres monografías que se refieren a los procesos sociales de América Latina. Creo que tener claros estos eventos nos permite ver la actualidad con una perspectiva mucho más amplia y así poder entender las múltiples paradojas que se dan en nuestra, no tan Latina a ratos, América. Esta segunda parte es la más extensa de las tres, pero vale la pena “gastar” el tiempo en digerirla ya que permitirá lograr una comprensión mucho más acabada de la tercera y última parte.Lo Nacional-Popular
Existen problemas para comprender las características del movimiento popular en América Latina ya que “sus opciones y alternativas aparecen casi totalmente definidas por la dominación misma”[1]. Es, por lo tanto, fundamental construir la historia del movimiento popular entregándole autonomía a los sujetos y no mediante la explotación. Esto sería una historia propia del movimiento popular, vinculada con el devenir social, los procesos de lucha y contradicción; pero no construida desde el punto de vista de la clase dominante. Así es posible encontrar rasgos propios de los movimientos populares. El sujeto popular ha constituido la posibilidad de una sociedad alternativa, tiene la capacidad de realizar cambios sociales y, por lo tanto, no puede ser visto como masa ya que tiene determinación sobre su propio destino, tiene su propia autonomía. En el Movimiento Popular el pueblo se constituye como una categoría política, convertido en movimiento político-social se transforma en un solo gran actor. Es por esta razón que las que “las etapas políticas que constituyen la historia del movimiento popular están marcadas por el tipo de proyecto alternativo”[2] pensado por los dominados. Existe, por lo tanto, una historia propia del movimiento popular la cual tiene en cuenta los periodos que se detallarán a continuación.
Conflicto Oligarquía-Pueblo
Abarca los primeros años del siglo XX en América Latina, coincide con la Revolución Rusa y la Primera Guerra Mundial en Europa. Es en este periodo donde trata de emerger una dominación burguesa por sobre la oligarquía dominante durante el siglo XIX, existe un conflicto entre la burguesía importadora comercial y la oligarquía terrateniente y minera. Esta lucha hace necesaria una “reordenación del sistema político con el fin de establecer nuevas formas de poder"[3] con la intención de realizar un reconfiguración social.
La burguesía encuentra como aliado al mundo popular el cual tiene marcado, igualmente, un sentimiento anti oligárquico y una fuerte intención revolucionaria. Surge, debido a la industrialización en los países, la clase obrera y con ello las ideas de “la inminencia de la revolución” y “el carácter revolucionario del pueblo”, lo cual tiene como consecuencia la emergencia de una alternativa socialista.
Alianza de Clases
Con la crisis económica de 1929 se derrumba finalmente la dominación oligárquica. Existía en América Latina una yuxtaposición de clases, surge así una alternativa de gobierno y, con ello, dirigentes que representan al pueblo, “el partido es por definición el pueblo gobernante”[4]. Esta aparente nueva estabilidad no evita que surjan intereses propios de cada clase o grupo, la clase obrera afirma su identidad y su alternativa de socialismo pero opta por una política inmediata de alianzas la cual satisfacía su necesidad de poder e implicó “ciertos grados de participación de los distintos sectores sociales en la estructura de poder y de determinados modos o estructuras institucionales de participación o incorporación social”[5]. Esta alianza de clases hacia el año 1945, finalizando la Segunda Guerra Mundial, se instala con un modelo desarrollista en América Latina el cual tiene como objetivo inmediato un “proyecto nacionalista, antiimperialista y antioligárquico; el socialismo es menos significativo que el proceso de liberación nacional”[6] y, por lo tanto “se caracteriza por la iniciación de políticas tendientes a la industrialización y a la consolidación del mercado interno”[7], el proyecto que pretende mantener esta alianza de clase tiene que ver con la modernización, es decir, su meta es salir del subdesarrollo y esto es lo que le entrega sentido a la historia latinoamericana. El mundo popular entiende que el desarrollo socioeconómico es un objetivo propio ya que tiene como esperanza mejorar las condiciones de vida, mejorar los porcentajes de ganancias y tener una mayor participación política a través de los partidos políticos que lo representan. Este desarrollismo, debido a la creciente industrialización y al alto desarrollo del mercado interno, que tiene como intención sustituir las importaciones, provoca un crecimiento en el poder económico de la burguesía lo cual provocó cambios en la estructura de la división social del trabajo, crea una mayor importancia del proletario y un aumento del sector popular no-obrero, surgen así las masas. Debido al importante papel que tiene el Estado en este periodo, el cual de ser un mero “mediador” entre la burguesía nacional y la inversión extranjera pasó a “iniciar fuertes políticas de defensa arancelarias del mercado, intenta promover la transferencia de recursos desde el sector exportador al sector interno; propicia la creación de una infraestructura de apoyo a la industria sustitutiva”[8] con lo cual comienza a surgir la burocracia y, con ella, los sectores medios que se identifican con el Estado y ven en él sus posibilidades de futuro.
Este estado social tuvo su expresión política la cual se ve reflejada en distintos acuerdos y alianzas entre todos los sectores sociales, “el sector obrero y las masas urbanas presionan con sus demandas dando origen al “distributivismo” social y económico como política de Estado”[9], surge así un “Estado de Compromiso”, cuyo objetivo inmediato es “el mejoramiento de las condiciones de vida, principalmente a través del desarrollo industrial, mayor y mejor educación, salud, vivienda”[10]. El Estado se transforma en distribuidor de la riqueza y, a la vez, permite una mayor participación de los movimientos populares en la estructura de poder, es un sistema de equilibrio social donde se abre un nivel de participación social, económica y política de los distintos actores sociales.
En América Latina se estructura el proyecto llamado Nacional-Popular, este concepto se encuentra en los “Cuadernos de la Cárcel” escritos por Gramsci, autor que está pensando la Revolución en occidente y que plantea como se puede desarrollar un proceso de transformación en la Europa occidental en donde se estaban desarrollando procesos de industrialización mucho mayores que en la Europa oriental (Rusia). Este autor piensa que no solo los que dominan lo hacen por la fuerza, sino que también por el consentimiento del dominado mediante procesos de legitimación. Surge así el concepto de hegemonía que se refiere a la combinación de los rasgos represivos del Estado con los elementos persuasivos de la legitimación que genera adscripción. Lo Nacional-Popular es entendido, entonces, en América Latina como la capacidad que tiene movimiento popular de proponer un proyecto alternativo para el conjunto de lo nacional. Un proyecto desde lo popular que integre a los diferentes sectores, donde se de un correlato entre la estructura política y la estructura social. Para Garretón[11] lo Nacional-Popular está vinculado al tema del desarrollo, la integración social y la autonomía. La principal característica de esta matriz sería la fusión entre sus componentes, es decir, el Estado, los partidos políticos y los actores sociales; esto tiene como consecuencia el debilitamiento de estos componentes y una mezcla entre dos de estos tres componentes con la subordinación o eliminación del que queda aislado.
Este proyecto Nacional-Popular, encarnado en el Estado de Bienestar, no impide que surja un proceso de tendencias contradictorias entre las clases. Los grupos burgueses demandaban una expansión continuada de la economía, las masas populares demandaban un mayor grado de distribución de la renta nacional, lo cual también afectaba a los sectores medios y, por otro lado, los campesinos irrumpían presionando por el proceso de reforma agraria[14]. Es así como la alianza de clases comienza a entrar en crisis, la cual es provocada por “las propias contradicciones que el sistema económico-político y social contiene, contradicciones que solo es posible resolver a través de redefiniciones del carácter del Estado”[15], se puede decir que las reformas del Estado de Compromiso lo llevaron a su propia crisis. El propio desarrollo de la industrialización llevó a una mayor polarización de las clases sociales y a una mayor organización de clases, las cuales buscaron la solución definitiva en el enfrentamiento.
Esta crisis se puede explicar también en términos de “dependencia”, los problemas enfrentados por los países latinoamericanos dentro de esta perspectiva son: “a) sometimiento de las decisiones nacionales de producción y consumo, a los intereses externos (centros hegemónicos y/o multinacionales); b) subordinación de posibles grupos dinámicos (empresarios nacionales) a la organización y decisión de multinacionales y economías centro; c) marginalización creciente de vastos sectores agrarios y urbanos; d) distribución regresiva del ingreso; e) aumento de la extrema miseria”[16], la dependencia es, entonces, la subordinación de las estructuras económicas a un centro hegemónico que dicta como comportarse. Esto hizo surgir una “fracción capitalista” la cual busca imponer su hegemonía al total de la sociedad “no solo a través de un reordenamiento de las relaciones económicas, sino también de una reformulación del sistema de relaciones sociales y del sistema político”[17], en palabras de Garretón, una desarticulación de la matriz Nacional-Popular, la cual, tengamos presente, no por ser “nacional” dejó de considerar la existencia de clases sociales interactuando constantemente y lo que proponía era un sistema de alianzas y antagonismos. “La emergencia de una burguesía industrial y financiera cada vez más fuerte internamente, aunque en alianza con el gran capital extranjero, comenzó a poner en peligro la subsistencia del Estado de Compromiso”[18].
El propio desarrollo interno de la alianza la lleva a pasar de su carácter “distributivista” a entregarle un énfasis “productivista”, “el propósito es integrarse a las formas modernas del capitalismo aunque se tenga que aceptar una actuación solo en la periferia del mercado mundial”[19], el proyecto de alianza se enfrenta entonces a la demanda popular antagónica. El proletariado industrial, fortalecido por un lado por el desarrollo de la industria nacional y, por otro, teniendo presente la influencia de la Revolución Cubana de corte socialista, busca crear nuevas alianzas con sectores populares marginales y campesinos con la intención de realizar un proyecto político alternativo.
Así como en Cuba en el año 1959 se plantea la posibilidad del Socialismo para Latino América, en Brasil, en el año 1964, se plantea la posibilidad del Capitalismo Autoritario. Esto implica que el proceso de crecimiento del mundo popular se revierta. El movimiento popular fue reprimido y además se constituyeron condiciones en las cuales las posibilidades de avance del proyecto Nacional-Popular se dificultaban debido a la fractura de las posibilidades de realizar alianzas entre clases. “La “modernización” se hace a costa de un autoritarismo creciente y que no disminuye el cuadro de pobreza típico del “desarrollo con marginalidad”[20] y, por otro lado, mediante transformaciones institucionales o estructurales no autoritarias en el sentido militar pero sí en el económico. Se recurrió a la violencia cuando el grupo que buscó imponer su hegemonía no fue capaz de crear nuevas instituciones sociales estables que lo representaran. “El problema radica fundamentalmente en las posibilidades que tiene cada uno de los sectores en pugna para instaurar su proyecto. En este sentido los sectores populares carecen en general de la capacidad de imponer frontalmente un proyecto socialista, a la vez que suelen ser desbordados en la medida que plantean una política reformista o de conquistas de cuotas de poder. No es extrañar entonces que el Estado de Compromiso vaya inclinándose progresivamente a favor de los sectores económicamente dominantes. Donde la movilización de los sectores populares alcanzó la fuerza suficiente como para oponerse a esa tendencia se forzó el enfrentamiento directo instaurándose regímenes autoritarios”[21]. Esto permitió la formulación de políticas adecuadas y un reordenamiento social de tintes capitalistas de acuerdo con la dependencia económica.
Este Estado, con la intención de profundizar el capitalismo comienza a ser administrado por una tecnocracia que pretende la racionalización económica de éste. Surge así una nueva alianza la cual está compuesta por tres sectores: “el sector económico controlado directamente por el Estado, los capitalistas locales y las empresas multinacionales”[25]. Existe así una relación dialéctica entre el mercado internacional que demanda profundización del capitalismo y el Estado que es capaz de ordenar a la sociedad para cumplir con esta demanda. Su legitimación la realiza de dos maneras, la primera es en virtud de la situación anterior de la cual resaltan los aspectos más negativos, es decir, en la negación del desorden del comunismo o la corrupción de “los señores políticos”. Y la segunda, resaltando sus aspectos “positivos” los cuales serían la racionalidad y la eficacia económica, con lo cual reafirma su carácter productivista.
[1] Baño, R. y otros, Movimientos Populares y Democracia en América Latina, p. 2.
[2] Op. Cit. p. 2.
[3] Idem.
[4] Op. Cit. p. 3.
[5] Faleto, E. y Kirkwood, J. Articulo Política y comportamientos sociales en América Latina en Revista Paraguaya de Sociología Nº 49, p. 69.
[6] Op. Cit. p. 3.
[7] Op. Cit. p. 72.
[8] Idem.
[9] Idem.
[10] Op. Cit. p. 3.
[11] Ver Garretón, M. La transformación de la acción colectiva en América Latina, pp. 9-10.
[12] Op. Cit. p. 3.
[13] Idem.
[14] A respecto de este último punto ver Faletto, E. La dependencia y lo nacional-popular, p.4.
[15] Op. Cit. p. 69.
[16] Faletto, E. La dependencia y lo nacional-popular, p. 2.
[17] Op. Cit. p. 74.
[18] Op. Cit. p. 4.
[19] Op. Cit. p. 74.
[20] Idem.
[21] Op. Cit. p. 4.
[22] Op. Cit. p. 75.
[23] Op. Cit. p. 5.
[24] Op. Cit. p. 76.
[25] Op. Cit. p. 75.
domingo, 9 de marzo de 2008
Movimientos Sociales (Parte 1)
En la primera mitad del siglo XX las Ciencias Sociales se encontraban bajo el paradigma estructural, por lo tanto su preocupación fue la estructura social, la totalidad, y, entonces, sus análisis apuntaron a la posibilidad de cambio de esta totalidad. Los científicos sociales estaban inmersos en la sociedad de la época industrial, fordista o moderna; donde existía una contradicción de clase dada por la tenencia o no de los medios de producción. A continuación se abre paso la sociedad postindustrial, postfordista o postmoderna, la cual ya no se organiza en términos tradicionales, ahora las grandes estructuras sociales ya no existen y, por lo tanto, el sujeto social es distinto y “funciona” de acuerdo a problemas más pequeños y acotados. Las luchas ya no estarían centradas en las demandas políticas-económicas, ahora, los actores sociales lucharían por la identidad. Emergen, actualmente, movimientos sociales fragmentarios con lo cual desaparece el problema de la transformación social, el movimiento social se legitima cuando lucha por sus reivindicaciones. En las próximas publicaciones se buscará graficar al Movimiento Popular en Latinoamérica y lo Nacional Popular de la sociedad moderna; y con esto mostrar el giro cultural que llevó al surgimiento de la Teoría de los Nuevos Movimientos Sociales. A continuación se expondrá una breve introducción para así contextualizar las posteriores publicaciones.Por otro lado, los conceptos de pueblo y masa son trabajados en América Latina con la idea de “clase”. En América Latina, debido al desarrollo histórico distinto al Europeo, se ha puesto en duda la existencia de clases sociales según el paradigma Europeo. El pueblo o movimiento popular es visto como una expresión de clase, hay que concebir este concepto como una gran totalidad del sector popular organizado y en movimiento, una clase social determinada como todo aquello que no es parte de la dominación[4]. En tanto, el concepto de Masa surge entre los años 20 y aquí lo masivo es la idea de la existencia de lo popular, tiene, en si, un tono peyorativo en tanto que presupone una homogeneización del comportamiento y las expectativas de los sujetos. Las masas, hoy en día, está vinculada a los medios de comunicación. El consumo sería la forma de construcción de “masividad” a través de lo cual se expresa lo popular[5].
[1] Al respecto, ver Basaure, M., ¿Fin de las clases? Materiales para un debate.
[2] Marx, C. Y Engels, F., El Manifiesto Comunista, capítulo “Burgueses y proletarios” pp. 23-36.
[3] Al respecto ver versión de Marx, C., Manuscritos Económico-Filosófico, tercer manuscrito: “Necesidades, producción y división del trabajo”, pp. 132-138. En compilación realizada por Fromm, E., Marx y su concepto de hombre.
[4] Al respecto, ver Salazar, G. Y Pinto, J. Historia contemporánea de Chile II. Actores, identidad y movimiento, pp. 93-96.
[5] Al respecto, ver Arancibia, J. Comunicación Política, pp. 109-126.
jueves, 6 de marzo de 2008
Pobreza Estructural y Desigualdad Social

Se puede diferenciar pobreza en tanto no acceso a bienes primarios o pobreza en tanto no acceso de bienes o servicios. Ésta debe ser entendida como un fenómeno sociocultural multidimensional que incorpore variables como empobrecimiento, asociatividad política y capital cultural del lado de la familia. Hay componentes adscriptivos de la inequidad que tienen que ver con la distribución de bienes económicos y sociales de acuerdo a rasgos que son socialmente atribuidos a personas, sin tener en cuenta sus talentos o habilidades, estos componentes adscriptivos, que perpetúan la desigualdad, no pueden ser resueltos con la constitución de salarios y bienes básicos, sino que, más bien, con la formación del sujeto -socialización- donde el ciudadano pasa del derecho pasivo al activo. Este componente adscriptivo es atribuible a la existencia de modernización sin modernidad.
Si bien existen componentes adscriptivos que se relacionan con la no distribución de bienes económicos, cabe tener en cuenta los capitales culturales y simbólicos, los cuales, si no son considerados al interior del enfoque de la política pública, tienden al agravamiento de las desigualdades intergeneracionales. Hay componentes distributivos de la inequidad que derivan del sistema de retribución de los factores que se encuentran implícitos en el estilo de desarrollo, que van más allá de los niveles de desigualdad aceptada socialmente. Estos factores abarcan la distribución del ingreso y del patrimonio, incluyendo en éste no solo sus aspectos físicos sino el patrimonio de cocimiento y habilidades y el acceso a la información. Entonces, más allá de la distribución del ingreso -que no se busca desvalorar-, en el análisis, se deben incluir aspectos referidos al grupo de parentesco, la familia entendida como una experiencia cultural de socialización cognitiva, valórica y social; también otros aspectos como el patrimonio de conocimientos, competencias y habilidades, como así mismo de acceso a la información. La distinción de estos componentes permiten subrayar el carácter multidimensional del fenómeno de la inequidad social, idea que debe sustentar todo el enfoque analítico de las políticas sociales con que se pretenda afectar positivamente la distribución social de las oportunidades, se reclama, por tanto, una comprensión integral del fenómeno.
Esto implica que el concepto de pobreza ha experimentado una notable variación cualitativa en su contenido. Convencionalmente el concepto de pobreza (estructural) aludía a una dimensión estrictamente económica, es decir a la capacidad de consumo, donde no existiría movilidad porque no se constituye un “orden social competitivo”. A cambio, se plantea la incorporación de nuevas variables: los valores que los sujetos puedan capitalizar, capital simbólico (capital educacional del hogar); la seguridad (inseguridad en la condición de pobreza), las condiciones de participación autónoma de las personas en su entorno social y político como factor de "superación de la pobreza".
viernes, 29 de febrero de 2008
Modernidad y Modernización

